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¿Por qué debes incluir un cepillo en tu limpieza facial?

Tal y como hemos comentado en anteriores ocasiones, tener una buena rutina de higiene facial es fundamental para lucir una piel radiante y libre de imperfecciones. La contaminación, el uso prolongado de la mascarilla o los cambios de temperatura son factores que hacen que la piel se apague, sufra y acumule células muertas que obstruyen los poros. Para combatir todo esto, además de los productos adecuados, se necesitan las herramientas idóneas. A pesar de llevar años en el mercado, durante el año 2020 los cepillos de limpieza facial han evolucionado hasta situarse como un imprescindible en nuestro día a día.

Estos cepillos cubren numerosas funciones. Además de eliminar impurezas en profundidad, están diseñados para maximizar los efectos de los productos que utilizamos. Gracias a su movimiento circular, estimulan la circulación mejorando la producción de colágeno y la renovación de las células, aportando una gran luminosidad.

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¿Cómo se utiliza el cepillo facial?

  1. Lava tu cara con abundante agua tibia y no la seques.
  2. Aplica una pequeña cantidad de gel en tus manos y frota para hacerlo reaccionar (hasta que salga espuma). Es importante seguir este paso y no frotar el jabón directamente sobre el rostro.
  3. Una vez espumoso, aplica el jabón en tu rostro. Enciende el cepillo y pásalo con movimientos circulares por todas las zonas, incidiendo en aquellas que suelen acumular más suciedad como la nariz o la barbilla. Realiza este proceso durante 1 minuto aproximadamente (10 segundos en mejillas, nariz y barbilla y 20 segundos en la frente).
  4. Aclara con abundante agua y recuerda secar tu rostro con toquecitos y no arrastrando la toalla.
  5. Aporta tu sérum o crema haciendo un masaje de nuevo en movimientos circulares. Algunos cepillos ya traen la función masaje incorporada.

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    Al contrario de lo que se puede pensar, el cepillo sí se puede usar a diario y de hecho esta rutina facial se debe hacer dos veces al día, siempre sin extenderse del tiempo recomendado. Los modelos varían según el tipo de piel o los resultados que quieras obtener. Por lo general, aquellos con las fibras más finas se recomiendan para pieles sensibles y los más gruesos para limpiezas más profundas. A pesar de ello, la novedad son los cepillos con cerdas cortas de silicona, ya que acumulan menos suciedad y se consideran más efectivos a largo plazo.

    Os dejo algunos consejos que deberías tener en cuenta para su uso correcto:

    • Nunca lo uses en seco o sin un producto espumoso.
    • No te excedas del tiempo recomendado.
    • No es necesario presionar: basta con deslizar el cepillo de forma suave.
    • No los uses para la aplicación de exfoliantes, para ello usa tus manos.
    • Son de uso exclusivamente personal, no los transfieras.
    • Elige el que mejor se adapte a las necesidades de tu piel, no todos son iguales.

Si quieres un plus de hidratación para tu piel, los tratamientos faciales específicos (higiene, peeling, mascarilla) son perfectos para conseguir un rostro más luminoso y cuidado.

¡Pregúntanos sin compromiso!

¿Qué pasos debes seguir para una buena rutina facial?

Siempre insisto mucho en la importancia de tener una buena rutina facial. La higiene es fundamental para prevenir y evitar imperfecciones en el rostro que necesiten posteriores tratamientos. Todavía hay quien piensa que es suficiente con desmaquillarse con agua micelar y aplicar un poco de crema. ¡Nada más lejos de la realidad! Tampoco es necesario hacer un gran desembolso y tener que usar los productos más caros del mercado para tener unos resultados increíbles. Otra de las dudas más comunes es el orden en el que hay que aplicar estos productos.
A continuación os dejo con una rutina simplificada y muy eficaz. Menos es más.

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